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sábado, 5 de diciembre de 2009

TEMPLO NAYLAMP

HALLAN EL TEMPLO DE NAYLAMP EN LAMBAYEQUE
* Hallazgo confirmaría verdad sobre llegada de mítico personaje.

Las escenas multicolores de sacrificios humanos en las que se aprecia a guerreros provistos de armas y cabezas decapitadas en las manos, fueron las pistas que los arqueólogos siguieron durante ocho meses para descubrir un recinto sagrado de mil años de antigüedad que estaría consagrado al templo de Naylamp, el mítico fundador de la cultura Lambayeque.

El hallazgo se produjo en Chornancap, que es parte del complejo de 95 hectáreas Chotuna-Chornancap.

Para retirar las dunas que durante años cubrieron los 250 metros cuadrados que comprende el templo, el medio centenar de hombres que dirigió el arqueólogo Carlos Wester La Torre solo usó diminutas herramientas y carretillas, en medio de fuertes vientos que azotan la zona. Lo hicieron adrede para no afectar las expresiones artísticas dejadas por los súbditos de Naylamp.

A medida que las excavaciones avanzaban, aparecían las estructuras del templo. Una serie de dibujos —con representaciones de las ceremonias realizadas en ese recinto y otros detalles que también aparecen en la iconografía Mochica y Lambayeque— se sumaron a una secuencia de pinturas murales plasmadas en la parte más alta de la estructura de adobe.

EL ENIGMÁTICO TRONO
La aparición de unos troncos de algarrobos, que formaron parte del techo del recinto, llenó de expectativa a los investigadores. Metros más abajo encontraron un trono en perfecto estado de conservación, ubicado al costado de la huaca Chornancap. Este habría sido construido para quien en ese momento ostentaba el control político, religioso y militar.

Los estudiosos consideran que el templo tiene relación directa con Naylamp, quien se cree que llegó con una fastuosa comitiva desde los mares para fundar la cultura Lambayeque. Además, se piensa que el trono forma parte de un conjunto arquitectónico destinado a desarrollar rituales o ceremonias de trascendencia y alto contenido religioso.

Al costado del templo se desenterró un presbiterio, que sirvió para la preparación previa del celebrante. Desde este lugar se accedía a una pequeña plataforma central, a través de una rampa que conduce a unas banquetas laterales acompañadas de 15 cubículos, que probablemente sirvieron para colocar ofrendas.

SE CONFIRMA UNA LEYENDA
Según el director del Museo Brüning de Lambayeque, Carlos Wester La Torre, la estructura posee un alto contenido religioso relacionado con los que poseían el poder.

“La existencia de pedestales con forma de chacanas y pinturas murales en los que se aprecia rituales sagrados y las conocidas olas antropomorfas son la prueba de que este lugar fue utilizado por importantes señores, como el fundador de la cultura Lambayeque. También se puede afirmar que desde este recinto gobernó el hijo mayor de Naylamp, Cium y otros descendientes”, afirmó el arqueólogo.
El hallazgo de dibujos en las paredes que rodean el templo refuerzan la tradición oral sobre Naylamp y confirman escenas que aparecen en la iconografía, en la que se aprecian rituales y otros patrones recurrentes en las culturas Mochica y Lambayeque.

Dibujo sobre la llegada de Naylamp a Lambayeque.

Fuente: Diario El Comercio - Por Wilfredo Sandoval.

martes, 14 de julio de 2009

MARAVILLAS DE MI TIERRA V

Conozcamos un poco sobre el gran Señorío de Cinto, ubicado a pocos kilómetros de la ciudad de Chiclayo. Tan cerca en distancia, pero tan lejos respecto a lo que conocemos de él.
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EL MÍTICO SEÑORÍO DE CINTO
* La riqueza de los señoríos lambayecanos.


Las primeras referencias históricas que se tienen de Cinto, son transmitidos por el cronista español Miguel Cabello de Balboa, a través de su obra "Miscelánea Antártica", quien recogió la conocida leyenda de Naylamp: ".... Durante la vida de Cium, hijo heredero de Naylamp (y segundo Señor de estos valles), se apartaron sus hijos (como dicho queda) a ser principios de otras familias y población y llevar consigo muchas gentes, uno de los cuales llamado NOR, se fue al valle de Cinto y CALA se fue al valle de Túcume, Tumpifallec y otros, a otras partes.....".

Ante esto, ¿sería NOR, el hijo de Cium, el primer gran Señor de Cinto?. Lo cierto es que según la leyenda, después de Fempellec, el señorío lambayecano quedó desamparado, dando origen a que un tirano llamado Chimuc Cápac, conquistara el valle de Cinto y otros señoríos lambayecanos, sometiéndolos al reino Chimú.


Ruinas sobre el Cerro Pátapo.


EL SIGNIFICADO DE CINTO
Es casi imposible descifrar el significado del nombre Cinto, debido a que se ha borrado de la historia y de la memoria de la gente, pero se puede afirmar que tiene similitud con las denominaciones Sicán, Sipán, entre otros.

Etimológicamente Sicán significa Casa de la Luna, teniendo como resultado que primera sílaba SI, en lengua Mochica significa luna. Siendo así, Cinto (o Sinto), probablemente haya estado relacionado a un culto o rito ofrecido a la luna, característica de nuestros antiguos señores mochicas y lambayecanos.

Cinto tiene una presencia Cupisnique como asentamiento desde el año 1500 a.C. En Pátapo, donde se asienta este señorío, existen evidencias sobre esta presencia en los petroglifos ubicados en la zona del caserío El Progreso, dentro de la jurisdicción de Pátapo, y en toda la zona este con dirección hacia Chongoyape.

En la parte baja, media y alta del cerro Pátapo, existen construcciones de piedra con montero de barro, asociados a la cerámica Moche. También se han podido identificar fragmentos de cerámica Lambayeque, así como evidencia Chimú.

CINTO Y LA INFLUENCIA INCA
Durante el periodo de expansión del imperio incaico, se produjo la conquista, en algunos casos violenta, de los territorios norteños de manos de Huayna Cápac, incluidos los valles de Zaña, Collique, Cinto, Túcume, Jayanca y Motupe en Lambayeque.

Esta conquista dejó una considerable influencia inca en las actividades desarrolladas posteriormente por las sociedades sometidas, especialmente con la construcción de caminos, puentes, tambos y depósitos.

En Lambayeque, el camino inca pasaba desde Motupe, Jayanca, Túcume, Batán Grande, Pátapo (Cinto), Pucalá, Cayaltí hasta llegar a Zaña. En Pátapo, este camino pasa sobre el cerro La Cantera, se divide en dos tramos y se encuentra en buen estado de conservación. Fue utilizado por Francisco Pizarro para dirigirse a Cajamarca a la captura de Atahualpa, haciendo su paso por la zona de Pátapo el 30 de Octubre de 1532.

Asimismo, se ha hallado un Tambo Inca, que se encuentra ubicado en la margen derecha del canal Taymi moderno, al lado oeste del cerro Pátapo, en el caserío de Pósope Bajo. Es una estructura cuadrangular de adobe, edificada con técnica del tapial. Actualmente se han iniciado los trabajos de delimitación, correspondientes a la primera etapa del Gran Proyecto Qápac Ñam.

El canal Taymi.


Petroglifos en Pátapo.

Camino inca en el cerro Pátapo.

FRANCISCO PIZARRO EN CINTO
Durante el siglo XVI, Pizarro hizo su ingreso aventurero por las tierras de los poderosos incas, iniciando su recorrido conquistador por Tumbes.

En Lambayeque, Pizarro llega a tener un mejor trato con sus pobladores, pues era recibido como aquel dios Viracocha que llegaba a liberarlos del yugo incaico, recibiendo el apoyo de los señoríos lambayecanos.

Al respecto, el cronista Pedro Cieza de León nos cuenta: "... pero era un buen valle ese de Cinto, constituía un lugar ideal para el reposo y allí descansaría, antes de seguir la marcha en pos del trono de los incas".

Diferentes cronistas, indican que Pizarro permaneció cuatro días en la gran ciudad de Cinto, donde aprovechó para realizar alianzas con diferentes señoríos y aumentar su poder para la conquista del Imperio de los Incas. Algunos dice, incluso, que fue en Cinto donde Pizarro tomó la decisión final de ir en busca de Atahualpa hacia Cajamarca.
Fuente: Revista Umbral.


¿Cómo llegar?
- Pátapo es uno de los 20 distritos que conforman la provincia de Chiclayo. Está ubicado a 20 km. de la Capital de la Amistad y goza de un agradable clima, con una temperatura promedio de 24ºC.

- Desde Chiclayo se pueden tomar distintas movilidades para llegar a Pátapo, en 25 minutos aproximadamente.


Por César Ruiz.

miércoles, 17 de junio de 2009

HISTORIA DE LAMBAYEQUE

LAMBAYEQUE EN EL SIGLO XIX
* Presentan libro sobre historia republicana de Lambayeque.

Recientemente fue presentado el libro "Lambayeque en el siglo XIX", escrito por el historiador Eric Mendoza Samillán, que nos relata los hechos más trascendentes ocurridos en Lambayeque durante los años 1821 a 1900.

Este libro comprende ocho capítulos y dos anexos (referidos a "Chiclayo y sus calles" y "Periodismo del departamento de Lambayeque: Siglo XIX"). Estos 8 capítulos coinciden con cada una de las 8 décadas narradas en el libro, dando una visión histórica de la vida lambayecana de entonces.

Lo trascendental de esta publicación, está en las fuentes utilizadas para su elaboración. El autor tuvo acceso a documentos del Archivo General de la Nación, del Archivo del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú, de la Biblioteca Nacional, a archivos documentarios de varios ministerios; así como a diarios, revistas, anuarios, investigaciones, monografías y a toda aquella información históricamente probada, relacionada con Lambayeque.

"Lambayeque en el siglo XIX" ofrece los hechos más trascendentes ocurridos en esta parte del país, dentro del ámbito político, social, cultural, económico y hasta hechos de la vida cotidiana, que revisten importancia en la historia e identidad lambayecanas.

En los ocho capítulos del libro, transcurre la vida republicana de Lambayeque. El capítulo I narra los sucesos de nuestra independencia, tanto lambayecana como peruana, y la labor de la Logia Masónica en la libertad de América. En el capítulo II, encontramos la historia de la elevación de Chiclayo a la categoría de ciudad y la creación de la provincia del mismo nombre, así como la vital participación de José Leonardo Ortiz en estos hechos.

El capítulo III está referido a lo ocurrido entre los años 1841-1850. El capítulo IV describe la labor de Juan Manuel Iturregui como prefecto de Lambayeque y las continuas disputas entre chiclayanos y lambayecanos. En el quinto capítulo, el autor aborda la rebelión de José Balta y su enfrentamiento al ejército de Prado en Chiclayo.

La guerra del Pacífico y la invasion chilena en tierras lambayecanas, están expresadas en el capítulo VI y VII. En este último hay, además, una descripción de los fenómenos naturales que arruinaron a las ciudades de Ferreñafe, Zaña y Lambayeque. En el capitulo final se abordan los desórdenes políticos y el enfrentamiento entre caceristas y pierolistas en nuestra tierra.

Este libro es, sin duda, un gran aporte a la historia y cultura lambayecana, considerando la poca producción literaria que existe sobre nuestra identidad y sobre los hechos que marcaron la vida de nuestra era republicana.


Por César Ruiz.